viernes, 23 de enero de 2015

¡Danos Hoy el Pan de Cada Día! Mateo 6:11

La verdad es que pasadas las navidades muchos comienzan “la consabida dieta” cuando se dan cuenta de las libras que aumentaron por haber comido tanto en las festividades.  El asunto es que hay tanta abundancia en esos días que donde quiera que vamos nos ofrecen algo para “picar” (y no necesariamente es un cuchillo).  Y vamos por ahí diciendo que sí a todos sin pensar que no somos un barril sin fondo. Hasta que finalmente un buen día de enero nos pesamos y la balanza inmisericorde nos dice en la cara la gran verdad.  ¡Aumentaste!

En la oración del Padre Nuestro Jesús le enseñaba a sus discípulos  a pedir a Dios el pan de cada día o sea, la alimentación necesaria para nuestro cuerpo  diariamente.  Debemos ser más cuidadosos y suplicarle a Dios nos libre de la glotonería, de este mal hábito de comer tanto.  Esta misma conducta que a veces no nos deja ayunar, esta misma que a veces nos hace ganar un peso exagerado, esta misma que exige de nuestro cuerpo tanto.

Jesús dijo “Yo soy el pan de vida”.  Creo que pudiéramos comer más de Jesús, más de su cuerpo partido por nosotros.  Debiéramos rememorar más su sacrificio en la cruz que tantas bendiciones nos otorga.  Debiéramos separar más tiempo para consumir su vida. Señor, danos tu pan, danos tu vida que estamos hambrientos de ti! 

                                                                           Miriam E. Figueroa, Pastora

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